Historia - Desarrollo

De entonces a la fecha han pasado por la administración de la CBENEQ 23 Directores y directoras, que han permanecido en 29 gestiones o periodo de trabajo, en los cuales se ha buscado posicionar y consolidar a la institución como la mejor institución formadora de docentes en el Estado.

Aunque de manera reciente las escuelas normales han sido consideradas como Instituciones de Educación Superior y esencialmente forman profesionales de la educación, sus propósitos, a lo largo de la historia nacional, han respondido a las aspiraciones del Estado Mexicano para ofrecer a las grandes mayorías de la población, la educación básica a la que todo mexicano debe aspirar.

“Inicialmente las escuelas normales formaron profesores de educación elemental; con el paso del tiempo este concepto fue evolucionando hasta llegar al actual: Formación de profesionales de la educación a nivel licenciatura.

“El subsistema de escuelas normales ha sido de trascendente importancia en la estructura del sistema Educativo Nacional. De la calidad que el Estado Mexicano espere que su pueblo tenga, deberá ser la calidad de sus escuelas normales.

“Desde los inicios del normalismo a finales del siglo XIX, el gobierno de la República y los gobiernos de los Estados de la Unión, dentro del federalismo que sustenta al Estado Mexicano y aplicando diferentes criterios de cada época, han organizado el servicio educativo de formación de profesionales de la educación.

“En diferentes momentos de la vida nacional del recientemente pasado siglo, se han realizado cambios relevantes de las Escuelas Normales. Primero fueron instituciones con inclinación positivista; más adelante, durante un largo período, han tenido una concepción de educación popular derivada de los ideales de las luchas sociales; actualmente tienen el compromiso de participar en la solución de problemas derivados de una sociedad en desarrollo, inmersa en un mundo de tendencias globales, donde no debemos perder nuestro nacionalismo.

“La historia de la educación en nuestro país, y la propia Historia Nacional, en los últimos cien años, no se conciben sin la presencia de las Escuelas Normales que son un vertiente enraizada en la cultura nacional de la última centuria. Por ello, durante este tiempo, la educación básica y la normal han tenido la fundamental presencia del Estado éste se reserva el derecho de normarlas y, con ello, dar un sentido armónico, integral, democrático, nacional y humano a la educación que imparten”8.

El Artículo 3° Constitucional (modificado el pasado 26 de febrero del 2013), sustento de la filosofía y de la política educativa, precisa que:

“III. Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo y en la fracción II, el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, los maestros y los padres de familia en los términos que la ley señale”9.

Por su parte, en la Ley General de Educación (2013) en su artículo 12° dice que corresponde de manera exclusiva a la autoridad educativa federal determinar para toda la República los planes y programas de estudio para la educación primaria, la secundaria y la normal, teniendo las siguientes consideraciones:

“I…

…Para la actualización y formulación de los planes y programas de estudio para la educación normal y demás de formación de maestros de educación básica, la Secretaría también deberá mantenerlos acordes al marco de educación de calidad contemplado en el Servicio Profesional Docente, así como a las necesidades detectadas en las evaluaciones realizadas a los componentes del sistema educativo nacional.

VI.- Regular un sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional para maestros de educación básica. Dicho sistema deberá sujetarse a los lineamientos, medidas, programas, acciones y demás disposiciones generales que resulten de la aplicación de la Ley General del Servicio Profesional Docente”10;

Más adelante, en su artículo trece, señala que corresponde nuevamente de manera exclusiva, a las autoridades educativas locales entidades federativas, en sus respectivas competencias, prestar los servicios de básica así como la normal. De lo anterior se desprende que para el desempeño de la función educativa en las escuelas normales, los Estados de la Unión tienen atribuciones para impartirla dentro de una orientación nacional que determina el Legislativo y el Ejecutivo Federales, según sus ámbitos de competencia que la Ley les asigna. En el apartado IV del artículo 13° se señala:

“IV.- Prestar los servicios de formación, actualización, capacitación y superación profesional para los maestros de educación básica, de conformidad con las disposiciones generales que la Secretaría determine, conforme a lo dispuesto por la Ley General del Servicio Profesional Docente”11;

Las escuelas normales continúan con los propósitos que tuvieron desde sus inicios: Contribuir a la educación que imparte el Estado en todo el territorio nacional. Con la federalización de la educación, el más reciente de los criterios de administración educativa, ha cambiado solo su organización, no sus propósitos trascendentes.

“Sin embargo, siendo las escuelas normales instituciones educativas que han tenido la responsabilidad de formar profesores y que han desempeñado una importante labor en la formación de las generaciones de mexicanos de la última centuria, han soportado dificultades para apropiarse de los elementos necesarios que la habiliten para desempeñar con eficacia la trascendente labor que el Estado les ha encomendado.

“El Acuerdo Presidencial del 22 de Marzo de 1984 unificó la licenciatura para los estudios en la formación inicial en todas las escuelas normales. De esta forma elevó los estudios para profesor de educación preescolar, primaria y educación física, consolidó los de educación especial; y disminuyó y desmembró a la Escuela Normal Superior de México que sólo otorgaba los grados de maestro y doctor. Esta decisión, más política que académica, provocó serias dificultades en la mayoría de las instituciones normalistas que fueron elevadas, casi siempre carentes de recursos para cumplir su importante tarea nacional. No estaban preparadas para tan trascendente paso.